CortayPega. “Necesitamos más difusión de nuestro patrimonio”.

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Cortaypega es un original proyecto con el que los miembros de Docomomo de Andalucía oriental pretenden difundir nuestro patrimonio del siglo XX mediante recortables. Nos reunimos con Fernándo Jiménez, miembro del equipo, que nos explica como surgió la idea, como la desarrollan y con qué fin. Además nos anima a intentar hacer uno de sus recortables, por muy manazas que seamos.

¿Cómo surge el proyecto cortaypega?

Los cinco miembros del equipo (Miguel Centellas, Sebastián Del Pino, Ricardo Hernández, Pablo García-Pellicer y Fernando Jiménez) nos conocimos gracias a nuestra colaboración con Docomomo ibérico.  Desde 2006 hemos tenido varias reuniones físicas anuales entre los cinco miembros de Andalucía oriental, además de todo el trabajo realizado vía internet o telefónicamente. En esas reuniones hablábamos de asuntos de Docomomo pero también de otras muchas cosas y siempre nos preocupaba la difusión de la arquitectura. Sebastián del Pino tiene una gran afición y colección de recortables, así que de algún modo nos inoculó el virus del recortable, y nos planteamos la posibilidad de utilizar este mecanismo para difundir arquitectura.  En 2011 ya empezamos a proponérnoslo un poco en serio y en 2013 nos pusimos a la obra, constituyéndonos en asociación cultural y poniendo en marcha el proyecto cortaypega.

¿Qué es Docomomo?

Docomomo hace que nos conozcamos el equipo de cortaypega, así que es en parte el germen de todo esto. Es una organización internacional por la defensa de la arquitectura moderna del siglo XX; en España se funda en los noventa y en 1996 se crea el primer registro de arquitectura moderna española. En esos años yo estaba estudiando, no tenía ni idea de qué era Docomomo. En 2004 me surgió la oportunidad de colaborar con la Fundación en el Registro de la Vivienda, a través del Colegio de Arquitectos de Jaén, bajo la coordinación de Miguel Centellas. Luego se hizo también el Registro de Equipamientos y en la actualidad se está trabajando en la ampliación del marco temporal hasta 1975 (hasta ahora abarcaba el período 1925-1965.

¿Con qué intención surge el proyecto?

Siempre teníamos la sensación de que el trabajo que hacíamos en Docomomo, localizar edificios y documentarlos, no estaba calando suficientemente entre nuestros compañeros. Muchos arquitectos no conocen los edificios que están en este registro, aunque estén en la puerta de su casa. Así que algo estábamos haciendo mal, necesitamos más difusión de nuestro patrimonio.

Con los recortables de Sebastián veíamos que el montarlos ayudaba a comprender cómo es un edificio, que es como hacer una maqueta. Ahora en la carrera no se hacen tantas maquetas y a mí me parece una locura, pues al hacerla se conoce el edificio. Nos parecía que hacer recortables era divertido, fácil y barato, así que era un buen medio para difundir arquitectura.

Se ve en el proyecto una intención de difundir la arquitectura moderna entre más gente, no sólo arquitectos.

Claro, a los arquitectos nos gusta mucho la arquitectura pero hay que sacar la arquitectura a la calle, es evidente que hay distancia entre la arquitectura de los arquitectos y la de la sociedad, por así decirlo, y eso es por falta de divulgación. Claro, un libro de arquitectura lo podemos leer los arquitectos y poca gente más, pero cualquier persona con afición por los recortables o por la arquitectura puede aprender con nuestros recortables. Hay que señalar, no obstante, que la colección de recortables que tenemos en estos momentos no es para niños; ni están pensados para ellos ni es viable que un niño pueda construirlos.

Pero sí realizamos actividades paralelas para enganchar a los niños; durante la semana de la arquitectura participé con el Colegio de Arquitectos de Jaén en una actividad en un colegio de la ciudad, construyendo con niños de unos nueve años el primer recortable que hicimos, el Quiosco de prensa, que es más fácil de construir. Y lo montaron, con ayuda claro, bastante bien.

Pero es cierto que la colección en general, hasta el momento, está diseñada de modo que hay que tener alguna relación con la arquitectura o con este tipo de manualidades para poder construirla con precisión; una simple cuestión de hábito, podríamos decir.

Eso se ve en los planos, son bastantes piezas las que hay recortar y pegar con precisión.

Es que queremos cierto rigor en nuestros recortables; hemos visto muchos recortables de todo tipo (en parte por la colección de Sebastián del Pino), y gracias a ello en ese aspecto hemos logrado un nivel bastante alto; naturalmente hay que encontrar un equilibrio entre la complejidad y el nivel de detalle, el rigor. El recortable de La Pagoda fue muy complejo de diseñar, y aunque es laborioso, su montaje no es difícil.

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Es curioso que el primer recortable fuese La Pagoda.

Es cierto, sí; de algún modo nosotros teníamos el chip Docomomo en la cabeza (una de las condiciones para que un edificio esté en los registros es que se conserven). Surgió la conversación y el debate pero al final… ¿qué mejor que empezar por un gran edificio que ya no existe? Eso lo entendió muy bien José Ramón Hernández Correa, que escribió un artículo sobre nuestro recortable, Fisac 451, que me emocionó.

Evidentemente el problema era importante, porque los paraboloides son, por definición, superficies regladas no desarrollables. ¿Cómo haces eso con una hoja de papel? Pues lo hicimos; obviamente no son matemáticamente paraboloides pero si encajan con la imagen que buscábamos. Estoy muy orgulloso de ese recortable porque La Pagoda está ahí.

¿Y cómo van eligiendo los siguientes edificios? El siguiente fue las viviendas en la Barceloneta.

Pues tenemos una lista de unos treinta edificios para hacer, pero no hay una razón estudiada para que La Barceloneta se haya hecho antes que los demás, no tenemos ningún plan rígido preestablecido. Sólo que nos apetezca hacerlo, nos divirtamos y que nos aporte algo. Por eso en la Barceloneta hay una planta visitable. Nunca habíamos visto un recortable con esa característica y lo hicimos.

¿Cómo es ese proceso de diseño?

Lo primero es conocer el edificio; estudiar la planimetría, sus principales características, buscar sus valores, sus fortalezas, y también sus debilidades, pues ambos serán puntos clave en el diseño. Y con tiempo, imaginación, y visión espacial…

Por ejemplo, en el Club Náutico de San Sebastián hubo un proceso de investigación muy profundo sobre el proyecto original del edificio, cómo era antes de todas sus modificaciones posteriores.

¿Cuál es el siguiente?

El Gobierno Civil de Tarragona, de Alejandro de la Sota, que esperamos tenerlo listo para Navidad. También estamos trabajando en el siguiente, que es la Casa Huarte de Corrales y Molezún.

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¿Qué éxito está teniendo? ¿Lo teníais previsto?

Éxito de crítica sí, todo el que lo ve le gusta mucho. Otra cuestión quizás sean las ventas, aunque hay que entender las circunstancias económicas en las que estamos. Inicialmente no estaba planteado que la colección fuese impresa, iba a ser en versión digital, lo que habría tenido unos costes mucho menores, pero estábamos hablando de edificios en papel y al final es así como quieres tenerlo. Al principio hicimos una tirada muy pequeña y luego ya nos tiramos a la piscina y sacamos una tirada mayor.

También estáis en redes sociales como Twitter. ¿Cómo es la difusión de arquitectura en estas?

Me interesa Twitter porque se ven muchas cosas, no es solo la difusión de cortaypega, me interesa que nuestra web sea algo más que un escaparate de nuestro producto e intentamos que esta difunda arquitectura más allá de nuestros recortables.

En twitter hay cosas interesantes como el #Triviarq de @HansBrinker, que es una forma magnífica de difundir arquitectura. O el #JuevesdeArquitectura, donde todos los jueves la gente sube fotos de edificios, que promovió @LopedeToledo y que también me parece una iniciativa preciosa. También encuentras a gente como José Ramón Hernández Correa, al que es obligatorio leer todas las semanas, deberían leerse sus artículos en las escuelas de arquitectura. O proyectos tan buenos y valientes como AAAAmagazine.com

Hay una cantidad ingente de información en internet sobre arquitectura, pero esta forma de descubrirla me parece muy interesante porque es muy abierta, siempre te sorprende, y no obedece a una difusión reglada, académica.

Esta semana Docomomo ha puesto placas conmemorativas en edificios de su registro.

Este año el Colegio de Arquitectos de Jaén ha puesto la placa al poblado de colonización de Miraelrío, tuve la ocasión de participar en ese acto y en un programa de radio previo. Es importante que se hagan estas cosas con estas grandes obras aunque no sean tan conocidas como lo es la arquitectura de Madrid o Barcelona.  Pero el patrimonio, también en Jaén, o Huesca o Albacete, hay que difundirlo tanto como se pueda.

¿Llegaréis a hacer recortables de estas obras más desconocidas?

Está previsto, sí. Tenemos abierto el debate sobre el primer edificio en Andalucía, lo que es curioso porque somos andaluces. Pero tampoco queríamos ensimismarnos para empezar, creíamos que merecía la pena empezar por La Pagoda. Barajamos varias opciones, como la Universidad Laboral de Almería, o el Seminario Reina de los apóstoles de Andújar; ambos son muy complejos de hacer debido a su escala.

¿Caja Granada podría ser? Aunque tampoco encaja en el período de estudio de Docomomo…

Con Caja Granada quedaría un recortable estupendo, pero mediremos ese paso, creemos que no ha llegado aún el momento, hay muchos edificios interesantes que queremos hacer antes.

Pero si nos apetece o vemos adecuado hacer un edificio del siglo XXI lo vamos a hacer, no vamos a cerrarnos puertas en ese aspecto, pero por ahora sí serán del XX. De momento mantendremos que sea arquitectura española, aunque eso no implica que cuando nos apetezca hacer otro edificio no lo vayamos a hacer…

Lo fundamental para nosotros es divertirnos con este proyecto y encontrarle un sentido a todo esto. El otro día acabé una conferencia con una frase de De la Sota.

“La emoción de la arquitectura hace sonreír, da risa.”

Si nos ciñéramos a una línea editorial muy estricta nosotros no haríamos recortables, ni tú entrevistas… no creo que tenga sentido. Lo que tenemos que hacer son edificios que nos interesen y sobre los que queramos contar algo.

Entrevistador Álvaro Gutiérrez Fotografías Cedidas por Cortaypega

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