Estudio Carbajal: “Nuestra arquitectura intenta adaptarse al lugar”

Nos reunimos con Rodrigo Carbajal en su estudio de la calle Imagen. Un estudio que comparte con su padre José Antonio Carbajal Navarro y su hermano Nicolás Carbajal Ballell.

Estudio Carbajal ha desarrollado su actividad en el ámbito de la edificación pública habiendo sido reconocida su obra con diversos premios y distinciones. En la actualidad José Antonio Carbajal es Arquitecto Conservador de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla.

En las paredes de su estudio hay fotografías, libros y maquetas que Rodrigo no duda en poner sobre la mesa para explicarnos sus proyectos.

¿Cuál es la dinámica de trabajo general en el estudio?

El estudio siempre ha centrado su actividad en los concursos públicos y desde hace ocho años mi hermano y yo compatibilizamos el trabajo profesional con la docencia en la Escuela de Arquitectura de Sevilla.

Eva Muñoz y Fernando Moreno están con nosotros desde que hace diez años entraron siendo estudiantes.

¿Cómo afrontan un proyecto en sus inicios?

Nos gusta conocer el lugar personalmente, visitarlo y recorrerlo, surgen ideas en esos paseos.  En aquellos concursos que se realizan en el extranjero y no podemos desplazarnos para conocer en persona el lugar, recurrimos a herramientas como Internet.

No olvidamos nunca los aspectos funcionales, después surgen la forma y el espacio como materialización de esas ideas.

Nuestra arquitectura intenta adaptarse al lugar, pero no sólo desde el punto de vista climático o medioambiental, sino que intentamos enraizarla con las tradiciones de la zona. Intentamos huir de la arquitectura de autor en la que el edificio se basa en una marca propia ajena al lugar.

Por ejemplo en el proyecto para Nueva Sede de la Gerencia de Urbanismo la idea surgió de la casa patio andaluza, donde vas encontrando los patios, las luces, las sombras de los toldos… todas esas ideas que están en la arquitectura de Sevilla. En el edificio Aerópolis la idea principal fue crear un ambiente urbano dentro del edificio, ya que se situaba en un polígono industrial donde no hay ciudad, nuestras referencias fueron las calles de esta ciudad, recrear la secuencia espacial de las calles entoldadas del centro de Sevilla.

¿Suelen coincidir sus criterios?

Yo creo que sí, y si no coincidimos, nos adaptamos. Cuando alguno de nosotros propone una idea y a lo mejor otro plantea otra, siempre llegamos a un punto en común, llevamos muchos años trabajando juntos.

¿Que su arquitectura se concentre en Andalucía a qué se debe?

Yo creo que es una cuestión de localización y oportunidad. Siempre hemos trabajado a través de concursos de la Administración, hasta hace pocos años se promovían concursos públicos con cierta regularidad, en Andalucía siempre se ha creado mucha infraestructura y mucha vivienda pública. Siempre hemos concursado y hemos tenido la fortuna de ganar lo suficiente como para no tener que recurrir a buscar trabajo fuera. En los últimos años la situación ha cambiado drásticamente y ahora mismo es más habitual presentarse a concursos fuera de España que aquí.

Hace poco se presentaron a más de un concurso en Noruega e incluso en Dinamarca.

Sí, el presentarnos a aquellos concursos fue a raíz de colaboraciones con estudiantes de prácticas extranjeros. Siempre hemos tenido alumnos de erasmus o de otros programas internacionales, como Sócrates, trabajando con nosotros. Es una aventura muy interesante y divertida.

Es además una oportunidad para poder hacer arquitectura totalmente distinta.

Sí, es verdad que cambiamos radicalmente la arquitectura. Aparecieron las cubiertas inclinadas que nunca las habíamos utilizado, la presencia de la nieve propiciaba la aparición de arquitecturas con formas inclinadas.

Por un lado encontramos una nueva forma de trabajar con secciones triangulares, aristas….  también utilizamos la madera, no sólo como revestimiento interior, que lo habíamos usado ya, sino como revestimiento exterior y elemento estructural….

Incluso las envolventes acristaladas.

Eso lo utilizamos precisamente en un concurso para un centro parroquial situado en el interior de un bosque, en el que la iglesia surgía como una gema cristalina de la tierra mientras que el resto de dependencias parroquiales quedaban bajo tierra. Aparecieron formas y espacios que desde nuestro punto de vista eran muy atractivos.

La luz cenital también es difícil de usar en Andalucía.

Bueno aquí realmente cualquier perforación en la envolvente da una luz muy intensa, y en el Norte la luz es mucho más tenue. Algunos de esos proyectos se situaban en zonas en las que durante seis meses están en una penumbra continua. No trabajábamos tanto la idea del lucernario sino la de una luz ambiental o difusa.

¿Consideran que su arquitectura entonces es andaluza?

Pues no sabría darte una respuesta en general. Nosotros intentamos que nuestra arquitectura sea una arquitectura del lugar. Por ejemplo en el CHARE de Puente Genil tratábamos de crear espacios de sombra ya que se situaba en un solar a las afueras y el edificio se planteó como un prisma que se iba perforando de manera que creábamos unas terrazas que intentaban estar siempre en sombra. En el Ayuntamiento de Estepa (que nuestro padre hizo con Pepe Daroca) la idea fundamental era el patio, sólo que en vez de espacio abierto ese patio se convirtió en el gran vestíbulo, la idea del patio se vincula a la tradición mediterránea y andaluza y es que en general buscamos esos vínculos para que el usuario se reconozca dentro de la arquitectura moderna y no la extrañe.

Yo siempre cuento a los alumnos una anécdota que me ocurrió en Salamanca, donde hay un edificio de Alejandro de la Sota, unas viviendas, que recuerdo haber estado buscando y no encontré, precisamente porque es un edificio perfectamente integrado, es un edificio moderno, en el centro de la ciudad pero muy bien integrado.

Es eso que se llama arquitectura anónima.

Sí, yo creo que la arquitectura anónima es la más correcta y adecuada por lo general.

Rehabilitación del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María

¿Qué me puede decir de su experiencia en rehabilitación?

El estudio ha tenido la suerte de trabajar a menudo en rehabilitación, de hecho nuestro padre ganó en 1990 el Premio Andalucía de Cultura a la Defensa del Patrimonio Histórico Artístico por la rehabilitación del Teatro Falla de Cádiz. Posteriormente realizó la rehabilitación del Teatro Villamarta en Jerez, el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, el Ayuntamiento de Estepa… actualmente mi padre es Arquitecto Conservador de la Real Maestranza. Son proyectos muy bonitos.

¿Cómo abordan la rehabilitación en edificios tan importantes?

Bueno hay que distinguir entre rehabilitación y restauración. En una restauración el anonimato de la nueva arquitectura debe primar ya que lo importante es el edificio, la rehabilitación es diferente porque puede implicar un cambio de uso. Aun así en cualquiera de los dos casos los elementos que se conservan son los que te marcan las pautas del proyecto.

En el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María tenían una parcela muy grande ya demolida en la que se conservaba la crujía de fachada, entonces esa crujía era el elemento importante del proyecto, todo el proyecto se desarrolla detrás de esa crujía, relacionándose con ésta sólo en puntos concretos para facilitar el uso.

El conocimiento del edificio te va dictando líneas de actuación, en el caso del Ayuntamiento de Écija se debían conservar dos crujías proyectadas por Balbino Marrón, (arquitecto que proyectó el ayuntamiento de Sevilla, además de otras muchas operaciones de alineación en la ciudad.) Además de esas dos crujías había que conservar la sala capitular, que estaba fuera de ese volumen. Las ideas principales del proyecto surgen del estudio del proyecto original, por un lado, la necesidad de conservar las dos fachadas levantadas por Balbino Marrón y la idea de dotar al edificio de una envolvente unitaria, situación que determinaba, en gran medida, la respuesta que debían tener las otras dos. De otro lado la idea del patio central, rodeado de galerías que nunca llegó a ejecutarse. Nuestro patio ocuparía esa posición central pero además evocaría la tradición romana de Écija, convirtiéndose en un lugar fresco iluminado por un gran óculo.

Por otro lado las alturas de planta del edificio a conservar eran tan altas que nos permitían introducir entreplantas que resolvían el programa funcional. En el intento de ocultar la presencia de esas entreplantas aparecieron las soluciones de fachada exterior y al patio. Fachadas que permiten asumir diferentes configuraciones internas de la tabiquería garantizando el futuro del edificio.

Se entiende ese diálogo con el edificio existente.

Claro, en rehabilitación es fundamental conocer el edificio, el proyecto surge de dibujar mucho, dibujando plantas y secciones, unas encima de otras… hay elementos que no se pueden tocar y otros que pueden desaparecer,  el dibujo define las trazas originales y estas aportan ideas para la rehabilitación.… el dibujo es muy importante.

En el tiempo que estuve en el tribunal de PFC se presentaban muchos proyectos de rehabilitación  y un tema en el que siempre insistíamos todos los miembros del tribunal era en la importancia del dibujo. Depende de cómo dibujes algo en rehabilitación el mismo dibujo te da pistas para el camino que debe recorrer tu proyecto. Trabajar con planos y documentación original es muy importante.

¿Es más complicado un proyecto de rehabilitación de este tipo que un edificio de nueva planta?

No sabría decirte. Creo que el proyecto de rehabilitación tiene ya alguna solución implícita. Aunque en un concurso se presenten cien propuestas y todas ellas sean diferentes, el hecho de partir de una realidad existente no te limita sino que te dirige. En cambio cuando te enfrentas a un solar en el que no hay nada, cualquier cosa vale, hay un momento en el que te puedes sentir muy indeciso. Me parece más complicado un proyecto en el que el solar no te diga nada.

¿Cómo son los solares que se encuentran?

Como siempre hemos trabajado para la Administración, los solares a los que nos hemos enfrentado han sido difíciles. Suelen ser los peores solares de las urbanizaciones. Siempre te tocan solares con mucha pendiente, o con geometrías extrañas, o con diversos problemas relacionados con las redes de servicios…. Al final es bonito porque son esas dificultades las que te dan ideas para el proyecto.

Imagen del proyecto de rehabilitación del ayuntamiento de Écija

¿Cómo es el hacer arquitectura contemporánea en la ciudad de Sevilla?

Siempre se ha comentado que Sevilla tiene cierta dificultad para asumir la nueva arquitectura. Pero luego te sorprenden algunas cosas, a lo mejor un promotor privado tiene problemas para innovar por culpa de las normativas pero desde la propia Administración se han fomentado proyectos que podrían ser criticables.

Pero realmente en el Casco Histórico no hemos trabajado mucho, sí hemos hecho rehabilitaciones en las que las fachadas suelen estar protegidas y el proyecto se centra en los espacios interiores.

Aun así tienen edificios importantes como el Seminario o la Residencia Ramón Carande.

Sí pero están fuera del Casco Histórico, además al ser edificios con cierto carácter público las ordenanzas de las parcelas daban mucha más libertad al proyecto.

Aun así son edificios cuya arquitectura da sensación de solidez, con unos materiales que no desentonan en Sevilla.

En aquel momento es verdad que en el estudio trabajábamos con una arquitectura de hormigón visto, grandes estructuras que se hacían presentes en la fachada. El carácter estructural era muy importante, el hormigón era tanto la estructura como el ritmo del edificio y el cerramiento. En el CHARE de Puente Genil todas las fachadas son de hormigón visto blanco, son la estructura y la envolvente del edificio, no se falsea su capacidad estructural.

Hay una idea que nos gusta mucho que es la planta libre, que los bajos del edificio sean espacios de relación, en el caso de la Residencia Ramón Carande (hecha con Daroca) se planteaban unos jardines, el Seminario se sitúa en la planta segunda independizando el basamento dedicado a docencia y servicios del área de residencia. Es una idea muy recurrente en nuestra arquitectura, nos gusta mucho Le Corbusier como podéis ver.

Ser arquitecto de la Real Maestranza, ¿implica algo más que la conservación de esta?

Realmente el cargo es Arquitecto Conservador de la Plaza. Pero en ella no sólo se realizan trabajos de conservación sino que a veces se plantean ciertas obras de adecuación o innovación que requiere el edificio para adaptarse al momento actual.

¿En qué medida les ayudó estar en el estudio de su padre aprendiendo a la vez que en la escuela?

Bueno, en todo. Mi padre me lo ha enseñado todo, a mí y a mi hermano. El estar todos los días con él, no sólo aprendíamos viendo como él trabaja sobre los planos sino visitando las obras y conociendo las dificultades de la ejecución. Fue una ventaja tremenda, en los últimos años de la carrera empecé a ir al estudio habitualmente y viendo cómo se trabajaba allí aprendí muchísimo.

¿Suelen tener estudiantes en prácticas?

Teníamos. Pero ya no porque hay poco trabajo, y tenemos capacidad suficiente para desarrollarlo sin incorporar nuevos miembros al equipo. Antes sí, tanto de la escuela como extranjeros.

¿Se iban de aquí esos alumnos habiendo aprendido?

Yo creo que sí porque les poníamos a trabajar como trabajamos nosotros en el desarrollo de maquetas y planos para los concursos. La experiencia ha sido buena y hemos mantenido la relación con algunos. Requiere una atención enorme por nuestra parte, quizás no son conscientes del tiempo que se les dedica.

¿Qué nivel traían los alumnos?

Es muy relativo porque los que venían de Italia, por ejemplo, se enrollaban mucho con la idea del proyecto, le daban muchas vueltas y tenían gran capacidad para proponer cosas. Los alumnos alemanes nos dejaban boquiabiertos con las maquetas que hacían, porque en sus escuelas tienen talleres de maquetas desde el primer año.

¿Y los de Sevilla en qué destacaban?

Bueno, los de Sevilla son todoterrenos…. Tienen ganas de hacer cualquier tipo de trabajo.

Siempre se han quejado de que se pierda la formación en historia y en dibujo.

Sí, en la otra entrevista lo comenté. Es que desde mi punto de vista es fundamental, no se puede avanzar en el conocimiento sin haber adquirido las base, conocer la historia de la arquitectura es fundamental porque hay muchas cosas que están ensayadas y no puedes pretender inventar nada cuando a lo mejor se han estudiado modelos y se han descartado. Conocer eso es fundamental y como base para la imaginación tener en la memoria arquitecturas pasadas es fundamental para que puedas proponer nueva arquitectura.

El dibujo es nuestra forma de expresarnos, cómo vas a crear un espacio si no eres capaz de representarlo. En ese sentido creo que la formación a través de programas 3D es muy perjudicial para los alumnos de primer año porque no les capacita para alcanzar una visión espacial propia, la máquina les domina y confían plenamente en ella sin llegar a desarrollar esa capacidad propia. Todo ello en perjuicio de la imaginación y la creación.

Quizá como en los concursos se presentan muchos renders, los alumnos ven necesario aprender a utilizarlos desde primera hora.

El render puede ser un peligro. Hay concursos en los que definir mucho te puede excluir. Hay que ser honesto y no definir elementos del proyecto que en realidad aun no sabes cómo van a ser….Se han utilizado mucho para vender un edificio que en realidad no va a ser cómo aparece en el render, imágenes difusas, luces… no se sabe cómo es el edificio pero son imágenes que atraen. Si sabes cómo va a ser el edificio está bien que lo muestres, pero si no lo sabes aun, sería más honesto hacer un render tipo maqueta.

¿Cómo es ese espacio de tiempo entre que se gana un concurso y se construye el edifico?

Bueno, es como suscribir un plan de pensiones. Tú ganas un concurso y pueden pasar cinco o incluso diez años hasta que hagas el proyecto, y más en esta época. El ayuntamiento de Écija lo ganamos en 2007 junto la Ciudad de la Justicia de Cádiz, se han hecho los proyectos de ejecución, pero no se sabe cuándo se van a hacer las obras.

Cuando se construía más, ese proceso duraba 3 o 4 años, pero ahora los plazos se están alargando muchísimo y eso no es bueno para nadie.

Y eso si llega a construirse.

En los últimos años hemos tenido experiencias muy ingratas. Hemos ganado concursos que al final no se han construido ni parece que se vayan a construir. La Ciudad de la Justicia de Cádiz y Écija llevan años en supervisión, la Gerencia de Urbanismo de Sevilla no tiene financiación para hacerse, el Teatro de Aljaraque tampoco se ha construido, la Residencia de Estudiante para la Universidad Pablo de Olavide y el Centro de Alzheimer se encuentran en una situación similar. La situación ahora mismo es muy complicada.

¿Y cómo ve la situación próximamente?

Dicen que está mejorando. Pero del mismo modo que la crisis la sufrieron primero los  estudios que trabajaban con promotores privados y la Administración mantuvo la inercia unos años, ahora que se está empezando a mover el sector privado puede que tarde en arrancar un poco más el sector público.

Pero hay muchas obras por hacer, hay edificios que hay que rehabilitar, algunos se han construido y ya están deteriorados porque ni siquiera se ha usado. Cuando se estabilice la economía volverá a haber trabajo e imagino que el campo fundamental será la rehabilitación.

¿Qué experiencia tienen con promotores privados?

Muy poca. Alguna vez hemos hecho alguna casa o algún chalet, incluso alguna promoción de viviendas. Mi padre cuando acabó la carrera trabajó con promociones privadas pero en seguida dirigió su carrera hacia los concursos públicos, porque te dan mucha más libertad creativa y en aquella época había trabajo. Cuando nosotros entramos en el estudio mantuvimos esa dinámica, es muy atractivo hacer concursos y tener la suerte de ganarlos es muy satisfactorio. Además la temática es mucho más interesante, hemos hecho teatros, hospitales, centros de investigación, residencias… esos edificios tienen unos programas muy atractivos.

¿Y qué problemas tiene trabajar con la Administración?

No muchos, es un buen cliente, una vez firmas un contrato sabes que tarde o temprano se llevará a efecto. No obstante los presupuestos son muy ajustados y los tiempos muy dilatados…

Además no meten el lápiz en tu proyecto, ¿no?

Pues a veces sí, hay gabinetes de supervisión que son muy incisivos. En los temas estéticos te dan mucha libertad, controlan sobre todo temas funcionales, porque ellos conocen mucho mejor que tú la problemática concreta del edificio. En la fase de ejecución están muy encima del control presupuestario, la medición es un documento esencial para la Administración.

¿Suelen ser arquitectos los supervisores?

No tiene por qué, también hay aparejadores e ingenieros.

En el caso de la Ciudad de la Justicia el elemento más supervisado ha sido la informática de red que es un tema tan específico que recurrimos a la colaboración de una empresa especializada en el desarrollo de redes informáticas. El supervisor en este caso es informático y no entiende los problemas de arquitectura que tú puedas plantear, él te habla de temas informáticos y tú lo visualizas en forma de espacios y soluciones constructivas. El diálogo a veces es complicado.

En este tipo de edificios las subcontratas las utilizarán bastante.

Nosotros siempre trabajamos con equipos externos porque el estudio no se dedica al cálculo sino que nos centramos en el diseño del edificio y los detalles constructivos. Para la estructuras solemos contar con arquitectos que las calculan. Nos reunimos semanalmente en el estudio con el equipo de cálculo para avanzar en el proyecto.

¿Buscan que sean arquitectos los que la calculen?

Habitualmente si porque el dialogo entre arquitectos suele ser más fluido, hemos trabajado con profesores de la Escuela como Francisco Duarte, Miguel Ángel Gil y Eduardo Martínez. No obstante hay magníficos ingenieros civiles que colaboran habitualmente con estudios de arquitectura en el desarrollo de grandes obras, pero la envergadura de las nuestras no ha requerido la participación de estos especialistas.

En el caso de las instalaciones si es más frecuente trabajar con ingenieros, lo hemos hecho con equipos como  Arup,  Ingenieros JG o Aircontroller, aunque también lo hemos hecho con arquitectos y profesores de la Escuela como Jaime Navarro, Samuel Domínguez y Salvador Muñoz.

También han colaborado con arquitectos en algunos concursos, como Pepe Daroca, Rafael Otero, Francisco Reina o la Familia Ayala.

Sí es que Pepe, Rafael y Paco fueron alumnos de mi padre, cuando acabaron la carrera empezaron a trabajar en el estudio y les ofreció colaboración como iguales en los proyectos. Quizás Paco Reina ha sido con el que menos tiempo ha colaborado, con Rafael hizo el Falla, el Teatro Villamarta, el Mundo Vela en Cádiz y algunas viviendas. Yo era aún un niño pero recuerdo haber ido a las obras del Falla.

Pepe entró en el estudio cuando lo teníamos en la calle Salado y con él hemos trabajado hasta hace muy pocos años, El Ayuntamiento de El Puerto se ha terminado hace muy poco y ahora estamos haciendo un concurso juntos en Italia.

También hemos trabajado en Roma con el estudio de Mario Moretti y el concurso ha sido muy divertido porque lo hemos hecho por Skype, con los croquis en la pantalla. Hemos trabajado con otros estudios Italianos pero no tanto en el desarrollo del proyecto como de enlace para temas administrativos

Y con la familia Ayala bueno, Gerardo es amigo de mi padre desde hace muchísimos años. Ellos tienen el estudio en Madrid y en una conversación salió la idea de hacer un concurso juntos, nos presentamos para la Ciudad de la Justicia de Cádiz y lo ganamos. La relación es más de amistad que profesional porque realmente sólo hemos hecho un proyecto.

¿Cómo es el trabajo con un estudio desde Madrid?

Bueno ahora con los medios de comunicación, el AVE e internet podemos trabajar bastante bien. En el caso de este proyecto toda la parte de concurso la hicimos de la mano, luego hubo una etapa muy larga de reajustar el proyecto a las nuevas condiciones del solar que se había ampliado y esa etapa junto con el proyecto básico la hicimos aquí ya que teníamos una conexión más fluida con el gabinete de supervisión. Sin embargo la ejecución se hizo más desde Madrid con empresas de ingeniería de allí. Ahora estamos en fase de supervisiones y hemos vuelto a trabajar aquí, mandando algún trabajo a Madrid. Estamos funcionando así, no hay una estructura definida ya que era la primera vez. En todo caso no hay día que no se hable de algún tema del proyecto y no vayan algunos planos de aquí para allá o al revés.

¿Qué aprenden con estas colaboraciones?

Se aprende mucho, con los Ayala hemos aprendido muchísimo, su estudio es más grande que el nuestro y ellos sabían gestionar mejor un proyecto tan grande como este ya que en aquel tiempo estaban concluyendo otro para el Banco Pupular que les había obligado a revisar toda la estructura del estudio…. Sin embargo los Ayala son muy impulsivos, comentan y dibujan todos a la vez en el mismo folio, nosotros somos más pausados en nuestra forma de trabajar, se proponen ideas, se sopesan mucho, se croquiza, se vuelve a pensar… No obstante compartimos la misma pasión, principios y enfoque sobre la arquitectura y el encuentro fue muy sencillo. Son personas estupendas y está resultando una experiencia muy divertida y enriquecedora.

En el caso de Pepe o Rafa hemos trabajado juntos desde siempre, entonces aprendes menos cosas nuevas de ellos porque trabajan de una forma similar a ti. De Pepe siempre me ha gustado mucho que dibuja todos los planos a lápiz…

Aprendes mucho de los demás, está bien trabajar con ellos, se discute a veces, pero merece la pena y se aprende.

Edificio Aerópolis

Imágenes de los proyectos cedidas por Estudio Carbajal.

Entrevistadores Álvaro Gutiérrez – Paloma Melgar  Fotografía Paloma Melgar

 

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