Mariano Pérez Humanes: “El arquitecto no es el que diseña, es el que propone qué es lo que hay que hacer.”

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Nos reunimos en nuestra primera entrevista con el arquitecto y profesor Mariano Pérez Humanes, del departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónica de la ETSA. Mariano siempre se ha movido en los límites de la arquitectura y sobre esos límites investiga en Out-Arquías . La entrevista tiene lugar en su pequeño despacho, que comparte con Jose Ramón Moreno, el cual interviene varias veces a lo largo de la conversación. En su mesa nunca falta alguno de los libros que llenan sus estanterías y es difícil salir de ese despacho sin que te recomienden más de uno. Entre risas y suspiros hablamos del estado de la universidad, de sus investigaciones y de su experiencia con los alumnos.  En sus clases nunca faltan textos que leer o imágenes y películas que interpretar y los trabajos de sus alumnos adornan las paredes del despacho. 

En el año 83 teníamos una revista en la escuela, Arquitortura, tenía más contenido además de entrevistas. Era una revista de alumnos que tenía la intención de que los alumnos se enteraran de lo que pasaba en la escuela.

-Nuestra intención es esa pero mediante la entrevista. Muchos alumnos pasan por la escuela y se van sin haber conocido a muchos profesores geniales, y es una pena. Estas entrevistas al menos pueden acercarnos a estos profesores.

Hombre, ahora mismo la carrera está muy fraccionada, antes estaba mucho más concentrada en algunos profesores, en grupos de profesores. Ahora la carrera de un alumno puede ser totalmente diferente a la de otro precisamente por eso, tienes una trayectoria que depende del profesor que te toque.

-La escuela de arquitectura no está creando escuela.

Yo ya me creo muy poco la idea de escuela. La idea de escuela es una idea ya completamente caduca, entre otras cosas porque si hay escuela es porque hay maestros, y creo que los maestros se han acabado. Hay algún maestrillo y hay vendedores de todo.

-Ha cambiado la escuela desde entonces.

Totalmente. Pero no te creas, es decir, cambiar ha cambiado pero ni para mejor ni para peor. ¿Qué había cuando nosotros entramos en la escuela? Lo que había era un franquismo redomado con una herencia brutal de una cultura que había estado concentrada en unos determinados poderes y esos poderes eran los que ejercían y todavía están en la escuela. ¿Se han ido? Se han ido muriendo, se han ido jubilando… Lo que ha habido es una dispersión, el pensamiento está diseminado. Y sálvese quien pueda.

Jose Ramón interviene:  Hay que cambiar el modelo. Columbia lo cambió completamente hace diez años. Y es que hay una contradicción importante: ¿qué te puedo enseñar yo a ti si tú puedes saber más que yo? Los profesores se caen porque tú estás en condiciones de saber más que ellos, aunque no lo sepas, porque es tanta la cantidad de registros que puedes manejar que te agobia. Tú tienes más posibilidades si sabes idiomas y sabes manejar la red. ¿Cómo podré llegar a abarcar la cantidad de conocimiento que tú puedes abarcar a través de la red? Si Mariano y yo nos reunimos y juntamos 2.000 referencias bibliográficas, en la red hay millones.

-Sí pero aun así esas 2.000 son más de lo que un alumno estudia en la carrera.

JR: Ahí es donde está el problema. Lo que en Columbia hacen es buscar los instrumentos para que la gente construya su propio itinerario de aprendizaje, habilidad y destreza para enseñarlos en la escuela, luego lo que hay es ejercitación. Antes lo había hecho Manuel Castell en Berkeley. Pero la escuela sigue empeñada en una cosa, por eso Mariano tiene toda la razón, y es que el único perfil de la escuela de arquitectura es un perfil profesional y el perfil profesional se cayó con la crisis. Y de esto ya advirtió Colin Rowe en 1992. Y si no hay modelo profesional, ahora ¿qué enseñas? Los que siguen con este modelo lo que hacen es una ridiculez. ¿Qué está haciendo la gente joven? Construyendo su perfil cada uno por su lado. Eso para la escuela es terrible porque significa que se acabó la docencia. ¿Qué docencia puede haber si los alumnos han desconectado?

¡Ojo! Dentro de ese diagnóstico, en la escuela se puede aprender un huevo. El problema es que tú tienes que saber con quién puedes aprender y el 99% no lo sabe.

-Y cuando te enteras es tarde.

JR: Eso si te enteras. La mayoría no se entera. Italo Calvino tiene ahora más razón que nunca, el cielo y el infierno están aquí, tú eliges. Se nos debería caer la cara de vergüenza.

Mariano: De todas formas yo no hablaría de la escuela de arquitectura sino de la universidad en general, es un problema estructural. Cualquier universitario pasa por la carrera y apenas tiene diferencia con otra cualquier persona que no haya pasado por la universidad y deja mucho que desear. Gente que pasa por la universidad y no lee nada, que no se preocupa de ningún problema social… esa gente no es universitaria.

-Y a qué cree que se debe

En buena parte a profesores que tampoco son universitarios, que llegados al cargo creen que no tienen nada más que estudiar “yo ya con leer el marca” (risas). Y no es para reírse porque eso es un comentario de un profesor de filosofía. Pero bueno, profesores y alumnos compartimos esa responsabilidad. Pero si el alumno busca acaba encontrando un filón porque todavía hay gente en la escuela que enseña.

-Esta lectura la fomenta básicamente el departamento de htca. Siempre que alguien le busca le puede encontrar en su despacho leyendo.

Bueno sólo intento cubrir las lagunas que tienes desde tus inicios. El campo de conocimiento es tan brutal que cada vez que te metes en algo dices “¿y yo cómo no he leído esto antes?”. Y siempre te falta.

-Nos dijo una vez que si llega a saber lo poco que sabía cuando empezó a dar clases no se mete.

Desde luego. Recuerdo que era mucho más soberbio cuando empezaba, que creía que daba hasta buenas clases. Ahora te das cuenta perfectamente de que eres un gilipollas. Que con cuatro tonterías puedes dar clases, por eso casi que os tenemos que decir que os vayáis a la fuente.

El otro día comentábamos que el mundo se ha llenado de publicaciones de enanos. Yo soy un enano, si la universidad obliga a todos los enanos a producir enaneces, la gente consume enanismos. Yo lo que hago es reproducirte lo que dicen grandes autores, críticos contrastados, que han sabido mucho más que yo y que yo sólo bebo de ellos. Por eso debéis leer a los buenos, no a los enanos.

-Internet es el paraíso de los enanos.

En internet todos los enanos gritan y gritan y hacen mucho ruido. Todos dicen tonterías, y ya incluso tonterías prefabricadas. Por lo menos deberían poner al final el nombre del que dijo la tontería  primero y no atribuírselo como propio. La mitad de los enanos borran la fuente y entonces no entiendes esa red de relaciones que te hace comprender de dónde viene ese pensamiento, esa forma de comportarse, esas actitudes… y eso yo creo que es muy importante a la hora de hacer arquitectura porque hacer arquitectura no es ser un proyectista.

Después hay una mentalidad todavía en los que enseñan arquitectura. Siguen pensando en la obra feliz, en el gran genio, y es que están completamente locos. No se dan cuenta de que la arquitectura no tiene nada que hacer en este mundo en el que vivimos y lo que hace falta es gente que se dé cuenta de qué es lo que pasa en el territorio, de qué pasa en la sociedad y que cualquier decisión política-estratégica-espacial es más importante que cualquier muñequito que haga cualquier diseñador. Un proyectista o es un intelectual o no es proyectista, en todo caso será un diseñador.

JR: Eso siempre ha ocurrido. Palladio no es nada sin Giacomo Barbaro. Además la universidad española tiene un problema, y es el de la continuidad. Cuando llega la guerra civil la mayoría de los profesores se van fuera y los que quedan están marcados ideológicamente, entonces montan una universidad de régimen, peor que la unión soviética porque además tira para abajo. En los años 70 se da la posibilidad de establecer una continuidad y ahora se la han cargado otra vez. Nuestros mejores alumnos están fuera y van a seguir estando fuera. Entonces si mandan los enanos, los que vienen después serán tan enanos como los enanos.

(Jose Ramón se despide)

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-A los jóvenes les van a dar antes el gobierno que trabajo.

Esperemos que por lo menos dejen entrar a gente joven en la política. Esta red nociva de la que hablamos es una red de políticos y de profesionales. Lo que ocurre no ocurre sólo por lo que hablamos de los profesores. Los profesores pertenecen a la escuela, pero antes a la sociedad, y están asociados  y muchos afiliados a un mundo. La escuela es sólo una parte, un reflejo de la sociedad. La “casta” que está ahora de moda está en todas partes, en los bancos y en la universidad. Probablemente hasta que no quede nadie que haya nacido en el franquismo se seguirán reproduciendo los mismos tics del franquismo, que ha hecho un daño tan brutal a esta sociedad que no nos damos cuenta de que dejó ese comportamiento. ¡La gente sigue pidiendo favores!

Este comportamiento heredado no le da libertad al individuo, no es libre pensamiento. La gente se ata unos a otros y ya está todo el mundo comprometido y todo el mundo corrupto. Entonces hay una red de relaciones tan estúpida que nadie es libre, nadie puede levantar la mano y denunciar a un sinvergüenza porque ese sinvergüenza te ha dado trabajo a ti. Y la universidad, que tiene que ser el lugar de la libertad, se convierte en el lugar de las cadenas.

-Volviendo a la arquitectura. ¿Cómo o dónde debe buscar un arquitecto soluciones?

Nos tenemos que quitar de la cabeza que la arquitectura soluciona algo desde el diseño de un objeto. No es capaz de solucionar la complejidad del mundo. Y esto es importantísimo porque los arquitectos siguen obsesionados en eso, los alumnos piensan que es eso lo que hay que hacer. Que hay que hacer un objetito perfecto, una joya, y las joyas para la corona. Ya está bien, es mucho más importante saber que hay que si hay que abrir una carretera estás creando unas relaciones socio-espaciales brutales y lo que es impensable es que en esta escuela no haya ni un profesor geógrafo, sociólogo o antropólogo que hablen de cómo se comporta la gente. Si a ti te encargan un tanatorio, tú tienes que saber cómo funciona tu sociedad sino quieres acabar haciendo un centro comercial. Y eso necesita de la colaboración estrecha con antropólogos y no arquitectos pensando en los objetitos.

¿Qué más da la torre Pelli? ¿Qué importancia tiene esa torre cuando te estás comiendo entero el aljarafe? Hay más hormigón en el Ikea del aljarafe que en la torre Pelli, pero como es en horizontal y no se ve… Y puedo estar de acuerdo con la crítica a la torre, pero es menos agresiva para mí esa torre que la destrucción del territorio con miles de casas unifamiliares.

-Buscando en esos límites de la arquitectura se encuentra su grupo de investigación: Out-Arquías. Colaborando con antropólogos, sociólogos y geógrafos. ¿Qué suponen estas colaboraciones?.

Sí, nosotros siempre hemos estado en ese borde de la complejidad y realmente nuestra formación, que es de teoría y composición, viene de otro mundo exterior a la arquitectura. La historia y la teoría siempre ha estado en ese borde, pero ese borde es mucho más amplio. El buen arquitecto debe tener esa formación y es importante para nosotros porque un desconocimiento del medio geográfico o social ¿cómo lo cubres en la carrera si no hay ningún experto? Nosotros hemos tenido que volcarnos hacia eso y estudiar los objetos con esa mirada exterior, en el fondo con los ojos del ciudadano. Y estos profesionales nos ayudan a encontrar esa mirada. Hay una forma de trabajar que abarca un campo muy amplio

-¿Que están investigando ahora?

Ahora estamos haciendo un proyecto con los sociólogos de la universidad de Navarra, de la UNED y con los de la universidad de Aveiro. Estamos estudiando la movilidad rural y cómo afecta a las poblaciones. Y ver los problemas de una serie de poblaciones en Navarra y cómo la movilidad afecta a esos núcleos y ver lo que pasa en el área metropolitana de Sevilla o en la zona de Aveiro.

-¿Encuentran puntos en común?

Estamos en ello. El proyecto es apasionante y eso que estamos empezando, arañando para ver cómo realmente se pueden estudiar mejor estas problemáticas, necesitando de leer muchas cosas, porque tenemos desconocimiento por todos lados. Leemos sobre regadío, infraestructuras ferroviarias, turismo de la zona… Porque esto no es cuestión de especialistas, especialistas en turismo o patrimonio, eres un arquitecto luchando contra la complejidad.

-Se suele decir a los alumnos que en un grupo interprofesional el arquitecto tiene que escuchar a todos, y tenerlos en cuenta, pero al final tener la voz cantante y volcarlo todo en un proyecto.

Sí, pero si no tienes ni idea de lo que te están contando, aunque te lo cuenten, es muy difícil. Además se confía mucho en ese dibujito, cuando en el fondo es una decisión muy importante el urbanizar un territorio. Es decir, ¿se reflexiona sobre el papel que tiene el AVE en nuestro territorio? No. La gente lo que quiere es estar en dos horas en Madrid. ¿Y eso es rentable? ¿Es sostenible? ¿Para quién está dirigido? ¿Cuántos pueden permitirse un viaje? El AVE es menos ecológico que un avión, además de ser más caro para el pasajero. Todo esto sin tener en cuenta la barrera ecológica que supone.

-¿Qué puede hacer la escuela en este tipo de decisiones? Parece que poco.

Claro esto está en manos de políticos y otros señores, que tienen por otro lado la poca vergüenza de venderte la ecología y la sostenibilidad de los molinos de viento, que serán ecológicos o no, pero es que les importa poco, todo esto está en manos de gente que lo único que quiere es llenarse sus bolsillos. Se han construido carreteras en España que no hacen falta, y este tipo de cosas no se habla, parece que el que las denuncia es un loco, o cuatro ecologistas y a mí me parece mucho más importante que lo que pueda suponer  un diseño.

El diseño siempre ha existido. Recuerdo unas declaraciones de Antonio Fernández Alba diciendo que el arquitecto siempre ha sido un trabajador de la Burguesía. Y si quiere usted tener unos arquitectos para hacer palacios pues vale, habrá unos diseñadores que se lo harán perfectamente. Pero eso no son los arquitectos que hay que formar en la universidad, esos que se formen en la Secesión si quieren con Klimt y Hoffmann.

-Es lo que hablábamos antes de la carrera enfocada a lo profesional.

Sí, pero sólo a un tipo de profesional. Un profesional que es el constructor-edificador, pero yo creo que el arquitecto debe ser un intérprete del espacio. Debe saber interpretar problemas socio-espaciales. Ese es el buen arquitecto, el arquitecto no es el que diseña, es el que propone qué es lo que hay que hacer.

-Es sus clases busca que sus alumnos analicen, además de textos, imágenes y películas.

Estamos en el mundo de las imágenes, en la sociedad del espectáculo. Y lo que no hacemos es profundizar en esas imágenes. Hay que intentar comprender por qué una imagen te produce un efecto. Si no profundizas en esa imagen al final sólo consumes efecto. Es lo que pasa cuando alguien le pasa una imagen a otro por el móvil, la ves pero no te paras a pensar por qué te gusta o por qué no. En una imagen puede haber machismo, ejercicio del poder o muchísimas cosas que si no analizas las consumes sin darte cuenta. Y el cómo aparecen, en según qué plano y qué ritmo ¿Cómo está hecho el cuento? Deberíamos profundizarlo en la escuela de arquitectura.

¿Por qué puedes decir que un arquitecto es muy bueno? Porque viene en los libros, para tener criterio propio tienes que analizar esas imágenes, analizar su arquitectura. La gente no sabe el por qué.

¿Por qué una entrada te incita a entrar y otras a pararte antes? Este tipo de cosas se enseñaban antes mediante ciertas técnicas de dibujo y ahora hay que aprenderlos con las imágenes. En una película hay que analizar el espacio que vemos y el cómo lo vemos, donde pone el director la cámara porque al final en tus proyectos tú diriges la cámara. Porque te formas como arquitectos pero puedes acabar trabajando de lo que sea, siempre diseñando espacio.

-¿Es esto lo que más les cuesta a sus alumnos?

Lo que más cuesta es interpretar. Frente a la complejidad nosotros proponemos la interpretación. Gadamer nos lo enseño y a nosotros especialmente Rafael González Sandino y realmente cuando eres capaz de sacar lo que hay en un texto es como un pozo donde empieza a brotar agua, cuando lo consigues, le pierdes el miedo a la tontería del papel en blanco y la creatividad. No es una cuestión del papel en blanco, yo parto de lo que hay y de lo que soy capaz de sacar de ahí.

Ver una película implica interpretar una serie de espacios y relaciones sociales que puede ser muy rico para la formación de un arquitecto. Hay que Observar, no sólo en las películas, cuando vas por la calle o estás en un bar también. Es una observación continua, seguida de una interpretación.

Los que han criticado la interpretación lo han hecho diciendo que el intérprete se inventa el texto, pero el intérprete lo que hace es sacar a flote lo que hay en el texto, volver a verlo y a representarlo. Eso es de una potencia que te quita el miedo a todo.

Tú estás capacitado para ver cualquier película, para leer cualquier libro y para entender cualquier arquitectura por muy compleja que parezca. Al final es cuestión de meterse en faena, de desvelarla, muchas veces son más simples de lo que parecen.

-¿Hay mucho velo?

Claro hay mucha parafernalia, mucha hojarasca. Pero esto cuesta mucho trabajo, porque hay obras muy complejas y no son tan fáciles de interpretar. Explicar cualquier acontecimiento por pequeño que sea es muy difícil.

-¿Qué espera que sus alumnos aprendan?

Bueno, en el fondo los alumnos aprenden solos. Uno de los artículos que reproducimos en la revista Arquitortura decía que el profesor no hace otra cosa que entreabrir la puerta y que ya el alumno se meta de lleno. La puerta está dura y el profesor tiene que empujar un poco para que el alumno entre en el tema del conocimiento y que por supuesto supere, se escape y vaya por su lado. Intentar que el alumno sepa y piense lo que tú piensas es una estupidez.

Los preparas como a un atleta para que esté bien físicamente  y que él pueda correr solo.

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Interpretación de un alumno sobre el centro Anoroff.

Entrevistadores Álvaro Gutiérrez  Fotografía Álvaro Gutiérrez

Comentarios

  1. J. Antonio dice

    Llevo años sin ver a Mariano, sin embargo sigue teniendo las cosas claras, los conceptos siempre actualizados (Arquitectura para la sociedad actual y la futura), sin admitir lo pre-establecido, lo impuesto por sistema ni por el sistema.
    Felicidades

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